Speech of the HR/VP Federica Mogherini at the 36th session of the Economic Commission for Latin American and Caribbean (ECLAC),

MIL OSI – Source: European Union –

Headline: Speech of the HR/VP Federica Mogherini at the 36th session of the Economic Commission for Latin American and Caribbean (ECLAC),

24.05.2016
Muchas gracias, Alicia [Ruiz Massieu], por haber invitado a la Unión Europea y a mí personalmente a este acto. Acabo de llegar a México y es un placer comenzar mi visita con tantos amigos aquí y tener la oportunidad de dirigirme no solo a una audiencia mexicana, sino a toda América Latina y el Caribe. We first met in Santiago less than two years ago. I visited the headquarters of Celac and addressed a speech on EU- Latin America, during the Italian presidency of the EU.

 Las relaciones entre Unión Europea y América Latina son mas fuertes que nunca. We are reviving the EU- Mercosur negotiations and there has been an exchange of offers. We are strengthening the EU-Celac relations: there will be a ministerial meeting in October. We are strengthening EU-Mexico partnership and today I’ve made an important announcement on the revision of the Global agreement.
Son tiempos de cambio para el continente. Tiempos en los que las antiguas líneas divisorias —heredadas de la Guerra Fría y de un mundo diferente— se han borrado finalmente. Lo vi por mi misma en la Cumbre de las Américas. Cuba y Estados Unidos han empezado un dialogo que ya está produciendo frutos y que la UE acompaña. En Colombia, uno de los conflictos más duraderos de nuestra generación se aproxima a su fin, un proceso de paz que la UE apoya activamente.

En quince años, América Latina y el Caribe han cambiado de manera asombrosa, como pone claramente de manifiesto su informe «Horizonte 2030». Desde principios de este siglo, la proporción de personas extremadamente pobres en América Latina pasó del 22 por cien al 11 por cien, es decir, se redujo a la mitad. Nuevas clases sociales y nuevos grupos étnicos han ganado espacio y representación.

En una época en que las desigualdades aumentan en todo el mundo, este continente se ha hecho más justo y equitativo. Las políticas de crecimiento permitieron que la sociedad en su conjunto crezca, que el activismo social, las necesidades y las exigencias sociales crezcan.

Pero ustedes saben mejor que yo que estas tendencias se están ralentizando. La brecha entre ricos y pobres es aún demasiado grande. Aún hay demasiada pobreza. Los ciudadanos de América piden ahora más crecimiento, más reformas y unas sociedades más igualitarias. Y todos tenemos el deber de responder a esta petición, basándonos en los logros del pasado y avanzando hacia el futuro.
En esto también, la UE es un socio para América Latina y Caribe.
Esta es la razón de mi presencia aquí hoy. Esta es la esencia de la relación entre la Unión Europea y su continente. Nuestros vínculos se remontan a siglos pasados, pero nuestra amistad se adentra en una nueva era. Compartimos los mismos valores, la misma visión de un mundo más equitativo. Compartimos el anhelo de un mundo más multilateral, en el que todos los continentes y todos los pueblos tienen su propia voz y contribuyen a la gobernanza mundial y a la paz.

En un mundo con crecientes amenazas a la estabilidad, Europa y América pueden ser un polo de estabilidad, de igualdad y de crecimiento sostenible. Juntos, podemos serle motor del cambio, de un cambio más justo y equitativo.
Este es el núcleo de la Agenda 2030 y los Objetivos de Desarrollo Sostenible: no dejar a nadie atrás, como explicó acertadamente el secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon. Se trata del compromiso de acabar con la discriminación en todas sus formas, de mejorar las condiciones de vida de los más marginados y vulnerables. En todo el mundo, en Europa también.

Se trata de la justicia social y la igualdad de derechos para todos, pero también es una cuestión de eficacia económica. Cuando crece la desigualdad, todos salimos perdiendo. Cuando hacer negocios es difícil debido a la delincuencia organizada, los conflictos o el mal gobierno, todos salimos perdiendo. Que una mujer cobre una cuarta parte de lo que cobra un hombre por hacer el mismo trabajo no es simplemente injusto, sino contraproducente para los hombres también. Cuando una persona no puede acceder a una buena educación —simplemente por tratarse de una niña, o proceder de una familia humilde o pertenecer a una minoría— solo estamos menoscabando nuestro potencial de crecimiento.
Un mundo más igualitario exige un cambio de mentalidad. Por supuesto, también exige que los países más ricos contribuyan y asuman la responsabilidad que les corresponde. Por este motivo, la Unión Europea y sus Estados miembros han reafirmado el compromiso colectivo de dedicar el 0,7 por ciento de su renta nacional bruta a la ayuda oficial al desarrollo en el marco temporal de la Agenda 2030. En 2015, nuestra ayuda oficial al desarrollo ya aumentó un 15 por ciento, hasta alcanzar los 68.000 (sesenta y ocho mil) millones de euros. Esto significa que Europa por sí sola invierte en ayuda al desarrollo más que el resto del mundo junto.

Pero no podía venir a América Latina a hablar simplemente sobre la cooperación al desarrollo. Nuestra relación significa mucho más. El año pasado en junio, los líderes de la CELAC y de la Unión Europea firmaron una declaración titulada «Una asociación para la próxima generación». Porque eso es lo que somos: socios y amigos, buenos amigos.

Esta es ciertamente la mentalidad que necesitamos. Es la mejor base para un nuevo vínculo transatlántico, un vínculo entre todos los continentes del Atlántico, al norte y al sur.
Al invertir en energías renovables o en innovación a través de nuestro programa Horizonte 2020, estamos invirtiendo en nuestro futuro común. Al fomentar los intercambios de estudiantes y la movilidad académica a través de Erasmus+ (plus), estamos contribuyendo al crecimiento y el conocimiento en Europa y en América.

Todo ello contribuye a un crecimiento sostenible y a la lucha contra las desigualdades. Y lo mismo cabe decir de nuestro comercio e inversiones. Incluso en estos años de crisis económica, el comercio y las inversiones entre nuestras regiones han seguido creciendo. En cierto modo, han sido un paliativo y una red de seguridad contra la crisis.

Esto solo confirma que nuestra relación tiene raíces firmes y se va a mantener. Pero también nos muestra el camino a seguir. Para consolidar nuestra recuperación y acelerar el ritmo de nuestra lucha contra la desigualdad, necesitamos que todos aprovechen de las ventajas de nuestra cooperación. Tenemos que asegurarnos de que nuestras pequeñas y medianas empresas —espina dorsal de nuestras economías— puedan acceder también a nuevos mercados y nuevas oportunidades gracias a nuestra asociación.
Por esta razón, nuestra asociación tiene que ser dinámica. No podemos contentarnos con lo que ya tenemos, sino aspirar siempre a metas más elevadas.
Y esto es exactamente lo que estamos haciendo y uno de los motivos que me traen a México y Colombia, en la sexta visita en América Latina como alta representante de la Unión Europea. México es uno de nuestros socios estratégicos, y estamos trabajando para modernizar nuestro Acuerdo Global, al igual que el Acuerdo de Asociación con Chile.

Tras una década de estancamiento, a principios de este mes hemos intercambiado nuestras ofertas comerciales con Mercosur. Nuestro objetivo es alcanzar un Acuerdo de Asociación ambicioso, equilibrado y global con Mercosur. El comercio de mercancías entre la UE y América Latina prácticamente se duplicó en los últimos diez años, pero sabemos que todavía queda mucho potencial para que nuestro comercio aumente aún más. Esto entraña más empleos y oportunidades para Europa, América Latina y el Caribe por igual.
Más allá del comercio, nuestros continentes y nuestros pueblos están cada día más conectados. En los últimos meses, la Unión Europea firmó acuerdos de exención de visados con Colombia y Perú: a partir de ahora a nuestros ciudadanos les será más fácil viajar, hacer negocios o visitar a sus familias.

Nuestra cooperación en cuestiones de seguridad también se estrecha constantemente. Países como Colombia y Chile contribuyen a la lucha contra la piratería en el Cuerno de África con nuestra misión Atalanta. Y asumimos nuestro papel para apoyar las negociaciones destinadas a llevar la paz finalmente a Colombia. Ahora que el acuerdo de paz parece próximo, ya hemos anunciado que lo apoyaremos y estaremos al lado de los colombianos durante su aplicación, ya sea por lo que se refiere al desarrollo rural, la participación política o los derechos humanos.

También quisiera dar las gracias una vez más al Gobierno cubano por su papel en apoyo de las negociaciones en La Habana. Marzo fue un mes histórico para Cuba y estuvimos allí, Europa estuvo allí, en Cuba, como forza motriz del cambio. Llegué a La Habana días antes que el Presidente Obama. ¡Y antes también que los Rolling Stones! Y he dejado claro a mis amigos americanos que Europa tiene interés en ver el fin del embargo. El Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación entre la UE y Cuba que hemos rubricado no tiene precedentes de ningún tipo. Abre una nueva era en nuestras relaciones, basadas en intereses compartidos y respuestas comunes.
Creo que esto es lo que necesitamos en estos tiempos complejos y difíciles. Nuestra asociación debe basarse en nuestra historia y cultura comun, pero no puede atender únicamente a nuestro pasado. Tiene que ser nuestro presente y nuestro futuro. Tiene que adaptarse y evolucionar constantemente, abrazar el cambio para impulsar el cambio.

Para concluir, permítanme tratar un capítulo en el que verdaderamente necesitamos que nuestra asociación siga avanzando. La cooperación regional no es tan solo una elección basada en determinados principios, sino una necesidad imperiosa. Estamos en un mundo en el que los desafíos y las amenazas no conocen fronteras. La inestabilidad se propaga siempre más allá de las fronteras. Ningún país por sí solo puede hacer frente al cambio climático, la delincuencia internacional o la migración.

Necesitamos mas cooperación regional. De ahí que no pueda dejar de agradecer a la CEPAL su inestimable servicio: comprender las tendencias profundas de la región es una manera de hacerles frente y gobernarlas. Estoy plenamente de acuerdo con su documento «Horizonte 2030» cuando pide «nuevas coaliciones internacionales» para un orden mundial más justo y equitativo.

Saben lo importante que es para mí reforzar los lazos de la Unión Europea con sus organizaciones regionales, desde las agrupaciones subregionales hasta la CELAC, y espero con verdadero interés nuestra reunión de ministros de Asuntos Exteriores en Punta Cana el próximo octubre.

Quisiera añadir que no debemos tener miedo a nuevos formatos.  En un mundo más conectado y más desigual, a veces se requieren soluciones creativas. Necesitamos una gobernanza mundial más representativa que verdaderamente escuche a todos los pueblos, todas las culturas y todas las regiones. Necesitamos una alianza de alianzas, una red de organizaciones regionales que cooperen para un mundo mejor. Y nuestras dos regiones deben estar en el núcleo de esa red.

Este es, a mi entender, el marco para nuestra asociación. Podemos responder al llamamiento de nuestros pueblos en favor del cambio, de un crecimiento justo y equitativo. Podemos hacer que las cosas cambien. Y solo podemos hacerlo juntos, como socios, como amigos. Europa, América Latina, juntos.
Gracias.
 
Link to the video: https://www.youtube.com/watch?v=G0n0HXEIFH8&feature=youtu.be&t=9598

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